desde Canarias

23 mayo, 2006

Frida Kahlo, por fin en Gran Canaria.

Fue poco antes de semana santa cuando me enteré de que llegaba a Tenerife una exposición de fotografías de la pintora mejicana Frida Kahlo. Si en abril Kahlo estuvo en Tenerife, por fin ahora podemos verla en Gran Canaria, concretamente, en el Museo Néstor, en Las Palmas de Gran Canaria. Como les dije en aquella ocasión, si sus fotografías se podían ver en Gran Canaria, no me las iba a perder; ya fui a verlas. El título de la muestra me dio que pensar: «Frida Kahlo; la gran ocultadora».

El viernes, participé, en el puesto del partido político en el que milito, en una Feria de la Juventud que organizaba el Gobierno de Canarias. No estuvo mal, pero podría haber sido mucho mejor si todos hubiéramos contribuido un poquito a la celebración de este encuentro; sin embargo, si algo me gustó de la feria fue el hecho de que se convirtiera en un lugar de encuentro con jóvenes de diversos lugares de las islas con los que pudimos compartir ideas, proyectos y objetivos.

Fue allí donde encontré a Pepi, una amiga a la que, desde hacía mucho tiempo, no veía. Pepi es una chica especial; como los viejos marxistas, es un persona que aúna crítica y autocrítica; y eso me gusta mucho de ella. Como siempre y casi como narraba Benedetti en el poema «Los formales y el frío», empezamos a charlar y “la política condujo a la cultura...”, algo que a Pepi y a mí nos ocurre a menudo cuando hablamos. Después de escuchar su interesante crítica a la poca participación que fomentamos los partidos políticos -te doy la razón, Pepi- empezamos a hablar de literatura; no creo que fuera para acallar sus críticas, sino porque me apetecía hablar del tema, le pregunté qué le había parecido «Rayuela» y hablamos de «El pasado», de Alan Pauls. De ahí, surgieron otros temas literarios hasta que llegamos a Frida, a propósito de los libros publicados sobre la artista; uno de ellos, «Mi hermana Frida», la biografía novelada de Bárbara Mujica, lo recomiendo encarecidamente.

Sin duda, el personaje de Frida Kahlo tiene una fuerza y una magia únicas. Por eso, tanto a ella como a mí nos encantó la película protagonizada por Salma Hayek. Como he dicho en numerosas ocasiones, no considero que Salma Hayek sea una gran actriz; más bien, lo contrario. Su belleza es indudable, pero sus dotes interpretativas dejan mucho que desear. Sin embargo, estoy seguro que fue la magia y la fuerza que infunde la figura de Frida Kahlo la que nos deslumbró en la película que dirigió, en 2002, Julie Taymor. De esta película, he hablado horas y horas con muchos amigos; en una ocasión, una amiga me contó que fue tal la impresión que causó en mi amiga Pepi que, para los carnavales de Agüimes, se disfrazaron de Frida.

Durante la conversación, Pepi me recordó que la exposición de fotografías realizadas por personas cercanas al entorno de la artista ya podía verse en Gran Canaria. El sábado por la tarde fui y estoy pensando en repetir. Se trata de una colección de fotografías, la mayoría de ellas en blanco y negro, que nos acercan a la época, al dolor de la pintora en las diversas etapas de su vida y a las obras concebidas en momentos de extremo sufrimiento. En las instantáneas, aparece, por supuesto, Diego Rivera, así como su familia. También, se expone una aterradora imagen de Frida en el lecho de muerte en 1954. Sobre las imágenes en color, llama la atención la amplia y llamativa variedad cromática que utilizaba la artista en sus ropas, con las que reivindicaba siempre su procedencia, estuviera tanto en Méjico como en Estados Unidos.

Por la noche, cuando llegué a casa, Caro me dijo: -“¿te apetece ver la película «Frida» de nuevo? Y volvimos a verla. Por ello, si están cerca, les recomiendo que no dejen de acercarse. Si no están por acá pero la exposición se acerca a ustedes, tampoco. Estoy seguro de que les va a encantar.

Abrazos desde Canarias.

Ver folleto de la exposición.

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